Es uno de esos relojesque debes tener...no sé porqué me deshice de los que tuve...
Luego lo echas de menos y lo necesitas.

El primero estaba muy maquillado, y un amigo se encaprichó tanto de él que se lo regalé.

El segundo era un precioso original con una patina preciosa y 1000 guerras sobre su acero, pero tan bien llevadas que resultaba muy atractivo...Lo vendí...
(...y te aseguro que lo he echado mucho de menos Antonio...)

Y no me he podido contener... otro ha vuelto a mi muñeca, esta vez un ejemplar de colección. Inmaculado...
Ha sido ponérmelo y es como si ya nos conociésemos, tan cómodo y con ese tamáño perfecto a mi muñeca...

No puedo pasar sin él.